Copyright

Copyright

29 sept. 2009

LA PLEGARIA



A ti voy señor en mi silencio
Sin sonido trepidante de campanas
Sin olor a cera derramada
Ni ojos empañados por incienso
Con nostalgias que flotan en la nada
Mas allá del oscuro pensamiento

A ti voy señor en mi silencio
Con la paz encadenada
Y el corazón sangriento
Con cirros nublando la mirada
Y olvidados sentimientos

Cual sepulcro profanado
Por retorcidos sarmientos
Que un día no muy lejano
Con cruel ensañamiento
El sosiego de la fe estrangularon

A ti voy señor en mi silencio
Y callada te entrego el alma
Llévala junto a tu pecho
Que recobre de nuevo la calma
Y vuelva a brillar esa luz
Que radiante la iluminaba

A ti mi creador y mi Dios
A ti que eres tolerancia y amor
Y dulce consuelo para el dolor
A ti que lo eres todo… yo, que no soy nada
Hoy en silencioso fervor
Elevo con humildad mi plegaria

YO MUJER



Yo mujer
Obediente sumisa y callada
Para al amo complacer
Y si el amo está contento
Yo esclava de su harén
Y si enojado se encuentra
Yo el saco de paja
Donde pegar puntapiés

Yo mujer
Ignorante, inútil y boba
A mi amo quiero bien
Y me siento complacida
Siendo su perrito fiel

A veces, si he sido buena
De paseo me lleva él
Con una hermosa correa
Y un maravilloso arnés

Yo mujer
Soy feliz porque mi amo
Hoy contento está también
Y hasta canto de alegría
Si sonriendo me mira
Y me trata sin desdén

Algunas veces soy mala
Y hago enfadar a mi amo
Me pega, me da patadas
Y me insulta muy enojado
Pero sé que es por mi bien
Que debo aprender la lección
Debo saber que quien manda
Es mi amo….mi señor

Yo mujer
Sé que no tengo nada
Si mi amo me repudia
Me encuentro desamparada
Y aunque recibo patadas
También como de su mano
Y he de estarle agradecida
Por darme techo y comida
Por entender que a su lado
A pesar de las heridas
La vida es un gran regalo

Hoy le quiero dar las gracias
Por su amor desmesurado
Por haber hecho de mí
Un estable y feliz ser humano
Y espero que en el infierno
Tenga un sitio resevado
Y le acojan con agrado
Premiándole como merece
Mi muy queridísimo amo

20 sept. 2009

TUS MANOS



Tus manos cual mariposas
Suavemente rozaban mi piel
Yo temblando ruborosa
Buscaba en tu boca ansiosa
De su dulzura la miel

Esas manos adoradas
Habían cambiado mi ser
Sus caricias me llevaban
Entre nubes de placer
Dejando en el alma prendida
La llama de amor nacida
Del fuego de tu querer

En el hueco de tus manos
Todos mis besos guardé
Para que siempre pudieras
Un beso mío tener
Mas tus manos cual palomas
Quisieron echarse a volar
Llevando con ellas los sueños
Que juntos pudimos soñar

Y no tengo tus caricias
Y mis besos ya no están
En esas manos que un día
Hicieron mi cuerpo vibrar
En esas manos que un día
Me dieron felicidad

Ahora camino sin rumbo
Sin saber donde llegar
Y soy como un niño perdido
Que llora por su orfandad

19 sept. 2009

REFLEXIONES



Soy solamente un instante
Infinito en la distancia
Un pensamiento que vaga
Suscitando una añoranza

Un afán encadenado
A los vacíos del alma
Un suspiro desganado
Que se refugia en la nada

Soy espacio combatiente
Que aguarda la madrugada
Desgranando inútilmente
Amaneceres radiantes
Sobre una tierra mojada

Soy la memoria del tiempo
Humillándose al olvido
Y un encallado lamento
Que el viento lleva consigo

Soy la luz y la oscuridad
La llama que no se apaga
Una línea sin final
Un silencio que al cielo clama
Un soplo en la eternidad



MI BRILLANTE CABALLERO



Eres tú mi brillante caballero
De mis sueños portador
Jinete con espuelas de acero
Sobre inquieto percherón
Elevando tu estandarte al cielo
Cual guerrero vencedor

En noches serenas y claras
Desenvainas bravío la espada
Y rasgando en jirones la luna
Cubres de plata la almohada
Y enfundado en tu armadura
A galope y sin montura
Cabalgas de madrugada

Dos centellas en tus ojos
Y en el pecho un volcán de pasión
Tu cuerpo manantial de gozos
Que a sus aguas se entrega dichoso
Un corazón tembloroso
En sublime altar de adoración

Eres tú mi brillante caballero
De mi fuego el inductor
Mi ardiente y seductor arquero
Mi arrogante gladiador

5 sept. 2009

EL JUICIO FINAL



Y cuando el sol se oscurezca
Sobre la tierra cansada
Y el suspiro desfallezca
Con la nostalgia en la nada
Sabrás que llegó la hora
De las sentencias calladas
Y no servirán los llantos
Ni los gritos, ni el espanto
Ni las súplicas profanas
De arrepentidos sin ganas
Por librarse del quebranto

Y cuando se abran los cielos
Con el canto de los justos
Y se escondan tras los velos
Los sentimientos ocultos
De los que vagan con miedo
Invocando los indultos,
Sabrás que el tiempo gastado
Y de sueños desbastado
Volverá reconstruído
Glorificando el martirio
De las almas que apagadas
Relucirán con más brillo

Y no servirá implorar
Ni suplicar el perdón
La piedad no ha de llegar
Más allá de aquel lugar
Donde sentencia el clamor

Y cuando llegue el arcángel
Con su poder destructor
Anunciando con estruendo
La venida del Señor
Sabrás que ya está muy cerca
El juicio final de Dios