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16 ene. 2016

EL NIÑO Y LA PELOTA

---Inspirado en un relato de mi tío
 José Manuel Sánchez Tirado---


El sol de la tarde
radiante brillaba,
dejando en el aire
estelas doradas.

Un niño muy niño
de dulce mirada,
quería ir al campo
que suave y blandito
su mente antojaba.

Y salió de casa,
dejó atrás el pueblo
la iglesia, la plaza,
y por un momento
sintió la nostalgia.
Recordó a su madre,
detuvo la marcha,
pero allá a lo lejos
las flores brillaban
y al niño muy niño
el campo llamaba.

Detente, no vayas,
al niño gritaban
las nubes doradas,
y el niño muy niño
no las escuchaba.

Una pelota
muy vieja y muy rota
desvió su marcha,
le llevó hasta un río
de aguas muy mansas,
y miró hacia el campo
que ya no brillaba,
y tan blando y tan suave
no se le antojaba.

Rodó la pelota
y cayó en el agua,
el niño corriendo
se fue a buscarla,
y en el río manso
se rompió la calma.

Estalló en pedazos
el cristal del agua,
se escucharon ruidos,
rumores chiquitos
cual batir de alas,
vistieron el aire
burbujas plateadas
y luego…ya nada,
de nuevo la calma.

La tarde sin prisa
su color cambiaba,
de rosado y ámbar
a negro pasaba.

Y llegó el alba
y de nuevo el sol
radiante brillaba,
y allí junto al río
de aguas muy mansas,
la madre del niño
en silencio lloraba.

Y el niño muy niño
con sus ojos dulces,
ahora muy fijos,
sin ver la miraba,
mientras con sus manos
tan frías y blancas,
la pelota vieja
muy fuerte apretaba.